domingo, 15 de febrero de 2015

Filípica en salsa perejil

El perejil  farlopero
aspira ser alcalde de Valdeavero;
ufano va tañendo el cencerro,
pregonando su corrompido alegato
de sicario sobrino de un curato.

De hieles de Judas hermanastro,
blasfema impenitente a diario
sobre el Cristo y su sudario
en el martirizado cuerpo ciudadano,
después de vender el alma al diablo.

Ademán de macarra tabernario,
vocación de mamporrero fementido,
yermo vástago de una estirpe monaguilla,
por los bares va impartiendo su extraña doctrina
de vestirse por los pies siendo acémila equina.

Secuaz de doloso crimen ciudadano,
pistolero del atraco más sonado
a la libre voluntad de sus paisanos,
no tiene propósito de enmienda y porfía,
en saldo ha puesto el pueblo con la arpía. 

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