martes, 6 de diciembre de 2011

Impía letanía
















El más pagano
de toda la localidad
se hizo hermano
de una santa cofradía,
¡aquel trueno!,
vestido de nazareno.
Vísperas y festivos repica
en la plaza sin piedad,
henchido de beatería, las cuitas
que afligen a los demás,
¡aquel trueno!,
vestido de nazareno.
Se ve presto y sudoroso el cofrade
de puño y berza la enseña
arrastrando la vara del alcalde
como recompensa por la afrenta,
¡aquel trueno!,
vestido de nazareno.
Descreído profeta de sacristía
en conjuras de apostasía,
por cáliz a los fieles convida
con ruedas de carretería,
y ¡aquel trueno!,
vestido de nazareno.

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