miércoles, 16 de noviembre de 2011

Ringorrango



















Un nuevo adorno blasona tu catadura,
al de traidor y estafador sumas
el de macarra pifiante frente a criaturas,
cuando el otro día a unos infantes
diste a conocer tu ringorrango bramante,
injurioso y amenazante por haber hollado
el artificial prado que pretendes sea tu negociado.

Diste a exhibir tu grotesca procedencia
siendo tú el padre de la municipal indecencia.
Ante jóvenes ciudadanos exhibiste zafio
ejemplo depravado de soberbia sin licencia,
presentando tu amonestación y requisito
no ya como ganado pastueño entre la hierba,
sino como cerdo hozando en la floresta.

Tú, menguante gnomo resentido,
no estás bien de la testa,
semejante trato a noveles vecinos que representas.
Cuanto más insultas menos altura te procuras;
al paso que llevas, poco queda para que seas
del tamaño de un piojo sin compostura.

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