miércoles, 7 de julio de 2010

De Valdeavero su geografía e historia por ser villa muy tranquila y meritoria


XIII

Después de tres largos años
de guerra cruel entre españoles,
Franco y los militares sublevados
sobre la Segunda República se impusieron
y cuarenta años de dictadura
los españoles padecieron.
Venganzas y crueldades
presidio y pobreza,
miseria y penalidades,
como herencia de una guerra
entre padres y hermanos,
vecinos y tocayos.


Y sin embargo, la vida,
aunque rigurosa y callada,
siguió inevitable y dispuesta
creciendo a diestra y siniestra.
Se inauguró entonces el Ayuntamiento
con la pompa y circunstancia del momento,
las escuelas de educación elemental,
y luego en los sesenta,
el depósito de agua y el grifo.
Hasta a instalarse se vino
una granja aviar,
que con huevos de dos yemas
a Valdeavero nueva fama dará.



En 1975, muerto el dictador,
Valdeavero estrena democracia
junto a toda la nación.
Al calor de la gran capital
y de la cercana Alcalá,
tierras con poca sustancia y renta
en urbanizaciones rústicas
se siembran de ilegales parcelas,
que luego se consolidan y quedan:
El Practicante, Las Castillas,
y en Valdeavero La Cardosa,
serán algunas de ellas.

En los treinta años
de democracia transcurridos
4 gobernó el ayuntamiento ucd,
más de 12 los del pp
y camino de 12 el psoe,
según el voto emitido,
por el pueblo libremente expresado.


Es Valdeavero lugar
todavía de riqueza natural
y singular, tanto que toda su tierra
para las aves de Europa,
de Asia y del África tropical
han declarado digna de preservar
con el nombre de zepa,
Zona de Especial Protección
para las Aves traducido.
Por aquí viven y anidan
aves escasas y singulares,
desde sisones a alcaravanes
de avechuchos a avutardas,
de abejarucos a aguiluchos
y demás alaúdidos
cantarines y parduscos.

Cuenta hoy Valdeavero
con poco más de un millar
de vecinos y forasteros,
paso y frontera madrileña,
por la que el viajero
discurre o se aposenta
desde largo tiempo,
según su libre industria,
unas veces con penuria
y sometimiento, otras libre
conforme le dicta el viento.

No se acaba, no se termina
aquí la historia de nuestra villa
con estos ripios sin disciplina.
El afán de sus vecinos,
la ilusión de los niños,
son el mejor sustento
para cumplir los sueños
puestos en el presente,
y que otros hagan luego
historia digna de regocijo.
(Y Fin)

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