jueves, 11 de junio de 2009

Res púbica


Hay untamiento;
que me caiga un rayo si miento.
En los tantos por ciento,
en los descuentos y hasta en los incrementos,
en facturas sin iva y con iva revueltas
de tantos negocios fraudulentos,
en las tasaciones de inmuebles
de la cima a la sima descompuestos,
con hipotecas de infarto
y cuotas de atraco,
en nóminas de diez donde dice cien,
en contabilidades con cajas chinas de la a a la g.

Hay untamiento;
que me ciegue el viento
si no estoy en lo cierto.
En las ofertas públicas de empleo
o en las adjudicaciones de casas
de público sostenimiento,
hasta en los servicios sociales
en casos de verdadero padecimiento,
por no decir nada
de las subvenciones otorgadas
a las organizaciones no gubernamentales
de tan piadoso ocupamiento.

Hay untamiento;
que raudo quede mudo
si alguna palabra disimulo
pese al descubrimiento.
En los premios y honores
a truhanes y malhechores,
de la patria grandes salvadores,
a los bufones que la risa espantan
mientras viven de la cuchipanda,
al que nada hizo ni de nada supo
encumbrado con la pasta
de dudosa causa
y presunto asunto.

Hay untamiento;
y de oído quede teniente
si dejo de ser objetor
a todo obligamiento por adoctrinamiento,
como el de comulgar por sometimiento,
o el de rezar por padecimiento
por aceptar los caprichos
de ciertos procedimientos basados
en el resentimiento, el prejuicio
y el color del voto depositado.

Hay untamiento,
y que sin sustancia me sepan finezas
si no apuro bien la aritmética
o el tanto por ciento.
En Barcelona dicen
que es el tres del ciento,
otros que el diez por el invento,
y los que callan en Marbella, Murcia,
Ciempozuelos o la finca del marqués
se apuntan otros tantos a la remanguillé,
que repartidos entre dos, mejor que tres,
salvo cuando de los dos uno
pretende la caja mayor solo para él,
y obliga a algunos la ambición
a tener en Alcalá-Meco su colchón.

Hay untamiento;
que sí, que no,
que caiga un chaparrón,
con azúcar y turrón,
para que nos chupemos todos
las heridas sin escozor
y el dedo con dulzor,
mientras se rompen los cristales de la estación.

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